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12 de febrero de 2014

Serio correctivo de Ancelotti a Simeone

Cristiano Ronaldo, autor de dos goles en el Calderón, celebra efusivamente con Bale uno de ellos.

El Madrid de Ancelotti cumplió el expediente en el Calderón. Ante un Atlético de Madrid resignado desde el gol de Di María en el Bernabéu, Simeone dio descanso a varios de sus jugadores con vistas a las dos competiciones que aún tiene en liza. Pero no hay excusas. Si por el Madrid fuese el partido habría terminado 0-0, con Varane y Sergio Ramos pasándose el balón entre ellos durante los 90 minutos del choque. El Atleti, que lleva varias semanas sin gasolina, volvió a esperar al Madrid en su campo. Resultado: 0-2 al cuarto de hora. Quizá el resultado global de la eliminatoria sea excesivo a los méritos del conjunto blanco, pero no tanto al poco fútbol mostrado por los colchoneros. Entre varios cánticos deseándole la muerte y riéndose de su madre, Cristiano resolvió un partido de mero trámite desde el punto de penalti. La racha de Ancelotti sigue vigente.

Salir sin un delantero centro puro a una eliminatoria con un 3-0 en la ida. Pocas frases pueden definir mejor el planteamiento de Simeone en su estadio, ante su gente, que vinieron a confirmar la superioridad del Madrid. Sólo le bastaron dos chispazos para sentenciar el encuentro. Mientras tanto Modric, Illarra y Xabi Alonso disfrutaban en un rondo con diez jugadores rivales en el medio. En defensa del Atlético de Madrid, las ausencias de Filipe Luis y Diego Costa son tan importantes como la de Modric y Cristiano en el conjunto blanco. Incluso más. El propio Madrid no podría creerse una empresa tan sencilla en el césped, cuando desde la grada la presión era mucho más impertinente que la meramente futbolística. Los tantos de Cristiano, en penas máximas tan claras como inocentes, cerraron una eliminatoria sin más historia. El halo místico de Casillas evitó el gol de Raúl García, cuyo disparo fue repelido por el poste. Poco más. El otro encuentro se jugaba desde la grada.

El público del Atlético de Madrid volcó su ira hacia tres jugadores: Cristiano Ronaldo, Arbeloa e Iker Casillas. Cánticos muy reprochables en todos los casos. Sin embargo, el 'Cristiano muérete' fue precedido del  lanzamiento de un mechero al jugador portugués. El ambiente estaba muy caldeado. Ancelotti debió de sustituirle al descanso para evitar males mayores en forma de una segunda amarilla que le hubiese impedido jugar la final de Copa. La segunda mitad no tuvo historia. Aunque es necesario destacar el gran partido de Isco de 'falso nueve'; el malagueño vino a recibir y pedir el balón, tocando siempre con criterio, en una función clásica de Benzema. Illarra también estuvo más acertado en la entrega. El resumen de la eliminatoria se debe evaluar en torno a la gran superioridad del Madrid de Ancelotti sobre el fútbol propuesto por el Cholo. Se resarce con creces de aquel encuentro de infausto recuerdo en Liga. Los números de los últimos 24 partidos avalan al técnico italiano: 20 victorias y 4 empates (66 goles a favor, 16 en contra). Y todo ello con el pase a una final y todas las opciones en las otras dos competiciones. Not bad, Carletto.


Atlético de Madrid 0-2 Real Madrid (Cristiano Ronaldo -2-, de penalti)

Casillas (6,5); Carvajal (7), Varane (6), Ramos (6), Arbeloa (5,5); Xabi Alonso (7), Modric (7), Illarra (7,5); Bale (6), Isco (7,5), Cristiano Ronaldo (7,5) || Nacho (6), Casemiro (5), Jesé (5,5).

Mejor jugador del partido: Cristiano Ronaldo.

6 de febrero de 2014

El Madrid siempre vuelve

Di María y Jesé, dos de los grandes protagonistas del derbi copero en el Bernabéu.

En el barco de Ancelotti ya no se venden billetes. Cómo hemos cambiado, que diría Presuntos implicados. En la previa del partido conversaba con madridistas. La tónica general era la misma: este Madrid no juega a nada. Ante mi respuesta sobre cuál era la propuesta futbolística de Simeone, el silencio se hacía notar en los aledaños del Bernabéu. Y ojo: este Atlético de Madrid lucha con un presupuesto netamente inferior, menos recursos y un gran empaque. Pero cuando elevas el elogio por encima muchas veces de tus posibilidades, la caída es dura. El Madrid ha aceptado el pulso de Simeone; ha bajado el barro, le ha ganado la pelea y se ha pavoneado en el último tramo del partido tocando el balón. Cada pelota era la última; cada choque, un nuevo partido; cada minuto, una oportunidad para aumentar la distancia en el marcador; cada injusticia arbitral, presión para Clos Gómez. Un cambio de actitud e intensidad a la vieja usanza. Y con fútbol, mucho fútbol. Eliminatoria casi sentenciada.

Antes de comenzar el encuentro, se guardó un minuto de silencio en memoria de Luis Aragonés. Máximo respeto del público madridista. Siempre ha habido clases. En lo deportivo, Bale era finalmente baja por no llegar al 100%. Totalmente comprensible: un partido ante Simeone requiere del 200%. Y más ante la ausencia de Cristiano por sanción en Liga. Ancelotti apostó de nuevo por un 4-3-3 con la incógnita de Di María en el aire tras el empate en Bilbao. Para afianzar su propuesta y minimizar los errores defensivos, alineó a Arbeloa y Coentrao en los laterales. Dos futbolistas extremadamente infravalorados por público y prensa. El partido cumplió el guion esperado. Del plano 4-4-2 del Madrid en Liga, sin Xabi ni Modric, te puede valer; hoy, no. El plan de Simeone era aprovechar fallos del Madrid en la entrega, priorizar las jugadas de estrategia y defender con dos/tres ayudas cada internada del conjunto blanco por la banda. La empresa para el Madrid no era fácil, ya que siempre había diez jugadores atléticos por detrás del balón.

La segunda jugada y los disparos lejanos aparecían en el horizonte como solución al cerrojazo. El gol de Pepe, con la ayuda del defensa, abría la lata. Con el marcador a favor empezaba el show de Modric. Complicado arrebatarle el balón en la conducción, difícil en el desplazamiento; misión imposible cuando realiza un par de amagos. Tampoco aparecía en los partidos grandes, decían. En el otro lado del barro, mientras Diego Costa ensayaba el curso de teatro para su encuentro con Del Bosque (veremos cómo enfoca el establishment la ética del seleccionador), Pepe salió ganador del duelo. Inconmensurable. El Madrid tenía el partido en el sitio exacto. Mientras tanto, Di María cuajaba su mejor partido como interior desde la Liga de Mourinho -goleada en el Sánchez Pizjuán mediante- para dar un claro argumento a Ancelotti en su apuesta por el argentino. Su asistencia a Jesé en el segundo gol justifica cualquier desencuentro previo. En ese tanto, Courtois fue humano por primera vez.

El Madrid se gustaba, robaba con facilidad, tocaba en largo y en corto. Los 'olés' del Bernabéu eran un puñal para Simeone, que apremiaba desde la banda al árbitro por cualquier acción polémica. Clos Gómez le perdonó la expulsión. No tuvo tanto tacto con Mourinho en la final de la pasada Copa. Sin embargo, el tiempo apremiaba para los blancos: querían sangre. El disparo de Di María encontró la tan abnegada suerte de la última final. Fiesta en el Bernabéu. El mejor Madrid del año, ése que era incapaz de hacer frente a un gran rival, aquel incapaz de jugar a algo cercano al balompié, demostró la capacidad futbolística que atesora ante un dignísimo rival. Mención aparte para el partido de Modric, Ramos, Pepe, Xabi y Di María. No hizo falta ni un explosivo Cristiano para encarrilar el pase a la final de Copa.

Real Madrid 3-0 Atlético de Madrid (Pepe, Jesé y Di María)

Casillas (6,5); Arbeloa (6), Pepe (9), Ramos (9), Coentrao (8); Xabi Alonso (8,5), Modric (9), Di María (9); Jesé (8), Benzema (6), Cristiano Ronaldo (6) || Illarra (6), Morata (5), Isco (5)

Mejor jugador del partido: Di María.

29 de enero de 2014

Récords y divisiones

Jesé celebra con Isco e Illarramendi el único tanto del encuentro.

El gélido ambiente en la capital de España, unido al nulo interés que genera una competición obsoleta, marcaron el guion de un encuentro que venía encarrilado de Barcelona. Ancelotti realizó las rotaciones pertinentes de cara a los dos próximos compromisos del conjunto blanco: Athletic y Athletic/Atlético (Copa). Ambos vitales para lograr el mayor éxito en las dos competiciones. Respecto al partido, el Real Madrid dominó con suficiencia pero sin brillo. Tampoco le hizo falta. La sorprendente suplencia de Córdoba dejaba a las claras las pocas opciones que veía Aguirre en remontar la eliminatoria. Un solitario gol de Jesé dio la tranquilidad necesaria para evitar sustos. El otro partido se vivió en el Fondo Sur, en un nuevo enfrentamiento entre Ultras Sur y los nuevos integrantes de la Grada de animación.

El Madrid salió de nuevo con un 4-3-3 al uso. En teoría, Isco actúo de falso nueve; Cristiano y Jesé, en bandas. Illarra jugó de interior derecho escoltando a Xabi Alonso. El tolosarra fue el protagonista del encuentro con un desplazamiento en largo tras un gran desmarque del atacante canario. La velocidad de ejecución de ambas acciones fue de un nivel espléndido. "Ha sido un gol de jugador grande, sin duda. Con un toque se ha acomodado la pelota y luego ha tenido la frialdad técnica para ponerla donde la ha puesto”, afirma Butragueño. El resto del choque estuvo marcado por el duelo entre Cristiano Ronaldo y Kiko Casilla. Al igual que en aquel partido ante Willy Caballero (Málaga) en el Bernabéu, hoy tampoco era el día. Quizá sean compañeros la temporada que viene.

Es necesario romper una lanza a favor de Ancelotti antes de los partidos importantes de la temporada. Se ha hecho bastante mofa o escarnio sobre la excelencia en el juego, que no es ninguna mentira, pero los resultados de momento están ahí: todas las opciones en las tres competiciones en liza. Su Madrid acumula 20 partidos consecutivos sin perder (17 victorias y 3 empates), que supone igualar la racha del Madrid de Mourinho en la Liga de los récords. Además de sumar ocho partidos consecutivos sin recibir gol (seis de ellos en el Bernabéu). Los récords en la portería de Casillas y Diego López residen en la mejora colectiva del equipo. Casillas sólo ha tenido que realizar dos intervenciones en esta Copa tras seis encuentros. Hoy, salvo una jugada que señalan fuera de juego previo, tampoco tuvo que intervenir. Al igual que en el caso de Diego López en Liga, los elogios también deben recaer en los Xabi, Modric, Pepe, etc.

La lectura del encuentro deja como destacados a Ilarra y Coentrao por diversos motivos. Respecto al lateral portugués, su partido de hoy vuelve a dar garantías de una rotación sensata con Marcelo. No está tan lejos del nivel actual del defensa brasileño. Illarra demostró que ha ganado en madurez y jerarquía en el equipo; y como prueba, varias jugadas de conducción de balón en las que dribla por velocidad a varios rivales.

El único punto negro del partido fue ver la división existente que reina en la Grada de animación. Cada parte debería ceder, en la medida de lo posible, para beneficio del equipo. Es muy triste escuchar pitos entre madridistas. Aunque el proyecto sea nuevo y haya que limar asperezas, el tiempo apremia. Las semifinales de Copa están a la vuelta de la esquina, por lo que una división de esta calibre es inadmisible en partidos de alcurnia.

Real Madrid 1-0 Espanyol (Jesé)

Casillas (6); Arbeloa (7), Nacho (6,5), Sergio Ramos (6), Coentrao (7); Xabi Alonso (7,5); Illarramendi (8), Di María (7); Jesé (8), Isco (5), Cristiano Ronaldo (6) || Pepe (s.c), Morata (s.c), Casemiro (s.c)

Mejor jugador del partido: Jesé.

22 de enero de 2014

Velocidad de crucero

Benzema cabecea el gol de la victoria del Madrid en Cornellà.

Nueva victoria. Ocho consecutivas (seis de seis en 2014). En esos encuentros, tres de Liga y otros tantos de Copa, el Real Madrid ha dejado su portería a cero. Un dato relevador de la mejora defensiva que ha experimentado el equipo desde el cambio de sistema. Ante el Celta apareció Diego López con una mano salvadora ante Charles; hoy, Casillas salva al Madrid del empate en las postrimerías del partido en un mano a mano frente a Córdoba. Todo funciona. El único pero del encuentro es la falta de acierto que evitó sellar el pase a semifinales. Cristiano, Bale, un gran Arbeloa. Muchas ocasiones desperdiciadas. Sin embargo, la imagen general es de notable alto. El conjunto de Ancelotti ha alcanzado un ritmo de juego, precisión y empaque en un momento clave de la temporada.

Pocas rotaciones. Aunque se esperaban más por el nulo respiro que dejan Liga y Copa estas próximas semanas, Ancelotti sólo reservó a Xabi Alonso y Carvajal respecto al once tipo, lo que indica una posible titularidad de Jesé ante el Granada. Incluso Nacho. La carga de partidos de Ramos y Pepe en los últimos dos meses puede ser un contratiempo, a pesar del gran nivel mostrado por ambos en este inicio de año. Por tanto, el técnico italiano volvió a hacer uso del 4-3-3 tras la brillante prueba en Sevilla. El resultado fue inmejorable: Di María hizo un trabajo bárbaro de interior. Se llevó todos los balones al choque del partido con una determinación sorprendente. Hasta colaboró en la salida de balón, arriesgando en varias acciones de dribling ante los delanteros del Espanyol. El equipo se sostenía gracias a la batuta de Illarra y la creatividad de Modric. Una vez más, partidazo del croata; de robos y transiciones ofensivas de Luka llegaron las mejores oportunidades del Madrid, como el disparo a la madera de Cristiano.

El gol estaba al caer. En una internada de Arbeloa por la derecha, su centro es rematado en semifallo por Bale y cabeceado finalmente por Benzema. Los aficionados al baloncesto, que viven en una espiral de felicidad permanente, le recomiendan a Karim que se guarde la cuchilla de afeitar hasta junio. Mirotic y Sergio Rodríguez dan fe de ello. Bromas aparte, el partido de Benzema es sobresaliente. Ayudó mucho en la presión sobre la salida del balón periquita. Su único pero es una jugada de dos contra uno en el segundo tiempo; pero los otros dos integrantes de la 'BBC' tampoco es que se prodiguen cuando tienen un balón franco en el área. El Madrid pudo golear y, a su vez, complicarse la vida en los últimos minutos. La buena salida de Casillas evitó males mayores. El portero de Móstoles, para sorpresa de muchos, parece haber mejorado su juego con el pie de manera notable, a tenor de lo visto esta temporada. No hubo tiempo para más. El Madrid, con pie y medio en semifinales, tiene ante si una nueva jornada de Liga propicia para colocarse segundo en la clasificación.

Espanyol 0-1 Real Madrid (Benzema)

Casillas (8); Arbeloa (7,5), Pepe (8), Sergio Ramos (7), Marcelo (6); Illarra (7,5), Modric (8), Di María (8); Bale (5), Benzema (8,5), Cristiano Ronaldo (6) || Xabi Alonso (6), Isco (5), Jesé (s.c)

Mejor jugador del partido: Benzema

16 de enero de 2014

Cristiano, Jesé y el 4-3-3

Cristiano, de libre directo, marca el 0-1 en Pamplona con la colaboración de Andrés Fernández.

En cuartos. Un Madrid solvente, que gana en solidez partido a partido, volvió a realizar un encuentro efectivo para sumar una nueva victoria en un comienzo de año prometedor en el aspecto defensivo. El conjunto de Ancelotti lleva más de cuatro partidos sin recibir un gol. Los motivos son sencillos: buenas intervenciones puntuales de ambos guardametas, la mejoría de Sergio Ramos y una cohesión entre líneas que merma las ocasiones del rival. Dos detalles de Cristiano Ronaldo y Jesé sirvieron para sentenciar una eliminatoria encarrilada en la ida, a pesar de las dudas del técnico italiano por el discreto partido jugado ante Osasuna en Liga. En el plano negativo, el bajo rendimiento de Isco y el nuevo cruce de cables de Fabio Coentrao. Espera el Espanyol en cuartos.

Ancelotti se tomó el partido más en serio de lo que indicaba la gran renta obtenida en el Bernabéu. Es más, Carletto cambió el sistema para hacer pruebas de cara al futuro. Iscó jugó con libertad de movimientos, de teórico falso nueve, en un intento de recuperarle para la causa. Jesé y Cristiano en las alas; Di María e Ilarra de interiores. También regresó Coentrao dos meses después. El inicio del encuentro estuvo marcado por la pasividad del Madrid: orden y posesiones largas. El equipo buscaba al flamante Balón de Oro con insistencia. Sin embargo, el escenario y el rival no eran los apropiados para florituras fuera del guion. Cristiano sentenció la eliminatoria gracias al lanzamiento de un libre directo potente pero muy centrado. El fallo de Andrés Fernández es imperdonable. Sin motivos para desmerecer al portugués, el error es grave. El enamoramiento del madridismo con Ronaldo se agrava con las celebraciones de sus tantos. Aunque marque el tanto más tétrico de su carrera, lo vive como si fuera el último. Es la competitividad hecha futbolista.


El resto del encuentro fue la confirmación del pésimo momento de Isco. Por menos se le ha hecho una campaña en contra a cierto delantero francés. Veremos cómo gestiona Ancelotti su entrada en el equipo, porque, al ser Modric y Xabi intocables, tampoco funcionaría como interior en un 4-3-3. En el plano positivo, la fulgurante jugada de Jesé que genera el 0-2. Las comparaciones con Cristiano, cuando inicia la carrera, son inevitables. El pase desde la línea de fondo lo define de manera notable un trabajador Di María. Poco más. Ancelotti debe estar contento con el rendimiento de su pareja de centrales, especialmente con Ramos. También se merecía elogios Coentrao por su encuentro, en función de su larga inactividad, hasta que se le cruzan los cables al final del partido. 

Osasuna 0-2 Real Madrid (Cristiano Ronaldo y Di María)

Casillas (7); Arbeloa (6), Pepe (7,5), Sergio Ramos (7,5), Coentrao (4); Illarra (6,5), Xabi Alonso (6), Di María (7); Jesé (8), Isco (5), Cristiano Ronaldo (8) || Bale (5), Casemiro (5), Morata (s.c.)

Mejor jugador del partido: Jesé.

10 de enero de 2014

Al ritmo de Luka Modric

Cristiano se eleva, de manera espectacular, por encima de Karim Benzema.

Demasiado espeso. El Madrid ha conseguido medio billete para los octavos de final de la Copa gracias a su cómodo triunfo ante Osasuna. Sin alardes ofensivos ni un juego brillante, el conjunto de Ancelotti va quemando etapas sin ver un destino claro en su propuesta futbolística. Modric volvió a ser el metrónomo sobre el que gira todo lo demás. Además le responde el físico, una de sus principales carencias. Al margen del croata, la mejor noticia para el Madrid es la ligera mejora en la cohesión entre líneas con Illarra y Jesé en la alineación. El trabajo del canterano fue bárbaro para pulir los defectos de la transición defensiva que genera tener a tres jugadores tan ofensivos como Bale, Cristiano y Benzema. Nuevamente destacaron Pepe y Arbeloa en la zaga blanca.

En la transición de juego de la anterior etapa con Mourinho al frente, la figura indispensable para Carlo Ancelotti es Luka Modric. Qué barbaridad de futbolista. Este tipo de alabanzas empiezan a ser una constante en las crónicas de hoy en día. Sin embargo, la hemeroteca sobre la evolución del croata daría para varias entregas en La Libreta de Van Gaal. Suplente de Özil, Cazorla es español, prefiero a De las Cuevas (hoy en el campo) antes que a Modric. El peor fichaje que hizo Mourinho, decían. Un jugador que merece portadas un día detrás de otro. Pero lo mejor es verle sobre el terreno de juego. Su mejoría, incluso, es un hecho desde el punto de vista táctico. La mejora en el posicionamiento sobre el césped impresiona. De ahí salen sus estadísticas sobre la cantidad ingente de balones que recupera por partido. Hoy, además de asistir a Benzema en el primer gol, tras ejecutar una falta lateral perfecta al área, fue el jugador más destacado del partido junto con el delantero francés. Su dominio del desplazamiento del esférico es el otro extremo a Illarra, desacertado en esta faceta, como así reconoció Ancelotti en la rueda de prensa.

Osasuna hizo un partido aceptable en cuanto al planteamiento. Sólo crearon una ocasión de cierto peligro en el encuentro, pero fue resuelta bien por Casillas. La salida de balón fue buena pero ineficaz en los últimos metros. Pepe, que parece otro futbolista tras una última temporada incalificable, vuelve a recuperar sensaciones de antaño sobre su contundencia, sobriedad y facilidad en la anticipación. Se le ve mejor físicamente. A Arbeloa tampoco le hace falta un gran estado de forma, ya que limita sus defectos con un gran posicionamiento del cuerpo y su conocida veteranía para imponerse en todos los choques con su par. El Madrid se encontraba muy cómodo en la eliminatoria. Respecto a Jesé, fue bastante superior al rendimiento mostrado por Isco ante el Celta. Más dinamismo, descaro y potencia. La falta que genera el primer gol es una infracción sobre una internada por la banda del canario. Interpreta el fútbol de manera sencilla.

Incluso Bale se animó a dejar un par de pinceladas tras una primera parte gris del galés. Comprensible tras salir de lesión. Tampoco estuvo de nuevo notable Cristiano. A pesar de su bajón físico derivado de la inactividad, es inexplicable el salto (que ilustra esta crónica) por encima de Benzema. Muy parecido a su famoso gol frente al Manchester United con Evra de célebre espectador. El portugués asistió a Jesé en el 2-0 y estuvo cerca de marcar el tercero, en un pase de tiralíneas del excelso Modric. Poco más. Jesé dio el susto al retirarse con molestias en el gemelo. Con un posible -y morboso- enfrentamiento ante el Alcorcón en el horizonte, el Madrid tiene puesto su punto de mira en Cornellá. Un campo y rival que suele medir a la perfección el estado futbolístico de sus contrincantes. Mientras tanto, veremos si Simeone sigue haciendo carrera o se queda todo en un sueño.

Real Madrid 2-0 Osasuna (Benzema y Jesé)

Casillas (6), Arbeloa (7),  Pepe (8), Sergio Ramos (7), Marcelo (6); Illarramendi (6), Modric (8,5); Bale (6), Jesé (7,5), Cristiano Ronaldo (6,5); Benzema (8) || Isco (5,5), Morata (5,5), Casemiro (S.c.)

Mejor jugador del partido:  Luka Modric.

19 de diciembre de 2013

Trámite copero


A partir del 2:20, pregunta de un servidor sobre Morata.

El Real Madrid selló su clasificación para los octavos de final de la Copa del Rey tras imponerse a un competitivo Olímpic de Xàtiva. Osasuna, Espanyol y Atleti aparecen en el horizonte como posibles rivales de la competición copera si el conjunto de Ancelotti hace los deberes. El partido fue más fácil de lo que se preveía, a tenor de lo visto en los primeros compases de encuentro. Los goles de Illarramendi y Di María, de penalti, enterraron cualquier opción remota del Xàtiva en la eliminatoria. El resto del encuentro sirvió para ver detalles de la verticalidad de Jesé, la mejora táctica y técnica de Illarra, el gran momento de forma de Álvaro Arbeloa y el desacierto de Morata. Espera Osasuna en octavos.

Un partido sin más historia. En el plano negativo, la poca proyección ofensiva de un Carvajal que no termina de convencer. Decían los entendidos que iba a pasar a Arbeloa por encima, pero de momento los galones y el orden táctico de Álvaro se imponen. Incluso de lateral izquierdo tuvo muchas internadas por su costado. Desde el partido contra el Galatasaray ha ganado mucha confianza, lo cual contradice a su suplencia en un partido de tal importancia como Pamplona. Tampoco me gustó el partido de Morata. El trabajo siempre da sus frutos, desde luego, pero la exigencia del Madrid es tan alta que debe marcar cuanto antes para quitarse la presión con la que juega. Recibió bien de espaldas, tocando de primeras, aunque tiene muchos problemas para darse la vuelta y ver portería. 

Respecto al desacierto del canterano, esta noche le he preguntado a Carlo Ancelotti sobre la actuación del delantero madridista. Aquí su respuesta: "Los jóvenes necesitan trabajo; jugar en el Madrid no es fácil. Morata, como los otros jóvenes, necesitan trabajar y ser listos. Necesitamos de todos. Un partido puede no salir tan bien, pero tienen que trabajar para cuando llegue la oportunidad aprovecharla".

Real Madrid 2-0 Olímpic de Xàtiva (Illarra y Di María -p-)

Casillas (6); Carvajal (6), Pepe (5,5), Nacho (6,5), Arbeloa (7); Casemiro (6), Illarramendi (8); Di María (7), Isco (6), Jesé (6,5); Morata (5) || Xabi Alonso (6), Benzema (5), Marcelo (5)

Mejor jugador del partido: Illarramendi.

18 de mayo de 2013

Fin de ciclo

 Courtois salva a bocajarro el disparo de Özil.

Muchos argumentan sobre la injusticia en el fútbol con vehemencia. Salvo hoy, que era un día para saldar muchas deudas pendientes y castigar al enemigo público que más verdades ha dicho en los últimos años en España. El destino es muy caprichoso. Siempre. Todo el infortunio que había acumulado el Atlético de Madrid en los últimos años -en tantos enfrentamientos frente al conjunto blanco- se tradujo en el día que todos los aficionados colchoneros añoraban desde hace mucho tiempo. Los rojiblancos vencieron en el Bernabéu con un par de detalles futbolísticos, una fe ciega en la relación jugadores/afición/técnico reflejado en la figura de Simeone, además de la dosis de fortuna necesaria para vencer al Madrid de Mourinho en su propio estadio. Un triunfo que confirma la buena temporada del Atleti. Como siempre digo, la crítica futbolística a Mourinho es una excusa para denigrar su condición de General Manager; es decir,  tomar decisiones que generan repulsa en el 'establishment'. Simeone, con la única propuesta de jugar al contragolpe y sin tener el dominio del partido, venció con sus armas. Pero todo es alegría, nadie le cuestiona. Es de cajón.

     En primer lugar, quiero agradecer a Mahou la invitación a la final de la Copa del Rey. El ambiente fue espectacular. El análisis previo del encuentro era sencillo: si ganaba el Madrid, mérito de la autogestión de los jugadores; si ganaba el Atleti, el culpable sería Mourinho por tener el vestuario dividido. Propaganda lo llamaba Orwell. Al Madrid de Mourinho le ha faltado ese gen competitivo en los momentos cruciales, algo que nunca le había pasado a lo largo de carrera. Un motivo más a analizar sobre el destino del Real Madrid. Evidentemente, la famosa pegada del conjunto blanco debe ser recordada como otra excusa para denigrar las victorias del Madrid, porque es imposible generar más oportunidades y tener tan poco acierto como lo visto en esta final. Pocos reproches hay que ponerles al conjunto blanco en este encuentro. Llevó el peso del partido en las botas de un descomunal Luka Modric, se adelantó gracias a un cabezazo inapelable de Cristiano y tuvo mil ocasiones con 1-1 en el electrónico. El gran reproche al equipo se debe analizar tras el gol de Cristiano: un paso atrás de la línea defensiva, despejes sin sentido y errores de cadete. Albiol debió de frenar con falta a Falcao en la jugada del empate. De manual.

     La desdicha de Özil fue el claro reflejo de la impotencia del Madrid. El poste, Juanfran y Courtois. Tres acciones que marcaron el devenir del encuentro. También tuvo protagonismo Clos Gómez, que quiso pasar a la historia como el último árbitro que expulsaba a Mourinho en España 'por levantarse del banquillo protestando con los brazos en alto'. Mientras tanto, Simeone vociferaba al trencilla con señorío fuera del área técnica, sin la mínima indicación del cuarto árbitro, que tampoco debió de ver la actitud del técnico argentino en la tangana de la expulsión de Cristiano. Una de tantas. Pero ya daba igual. Tras el gol de Miranda y el fallo de Özil, la final estaba decantada. Simeone quiso poner más leña al fuego en la trifulca para frenar el encuentro. Como era previsible, la segunda parte de la prórroga no se llegó prácticamente a jugar. El Atlético de Madrid disfrutaba como nunca de un título que no ganaba desde el famoso doblete del 96, pero sobre todo el valor del triunfo se multiplicaba por el escenario y el rival.

    Mourinho ha reconocido en rueda de prensa que la temporada ha sido un fracaso. Se venció al Barcelona en la Supercopa y en la Copa del Rey, pero la derrota final a las puertas de Europa y la decepcionante Liga finalizan un ciclo. Un proyecto que probablemente termine en junio. Deja muchas más luces que sombras, aunque será tema de debate en las próximas semanas/meses. Sería muy gracioso que Ancelotti apostase por Diego López. Nos íbamos a divertir. Sin embargo, las decisiones futbolísticas sobre la plantilla deben tener el respaldo del próximo General Manager. Siempre.

Real Madrid 1-2 Atlético de Madrid (Cristiano/Diego Costa y Miranda)

Diego López (5); Essien (4), Albiol (4), Sergio Ramos (5), Coentrao (5); Xabi Alonso (6), Khedira (5); Özil (4), Modric (7), Cristiano Ronaldo (7); Benzema (4). || Arbeloa (-), Higuaín (4), Di María (5).

Mejor jugador del partido: Courtois

27 de febrero de 2013

La leyenda del indomable


Cristiano Ronaldo, Arbeloa y Sergio Ramos celebran el segundo gol en el Camp Nou.

Keep calm and trust Cristiano. Indomable como Drazen Petrovic, calificativo de Juan Francisco Escudero sobre el malogrado jugador croata. Aunque la realidad de ese componente provocador, ganador y competitivo han convertido a Cristiano Ronaldo en un jugador completísimo. Sus declaraciones al finalizar el partido son el hat-trick de su paso por Barcelona. El portugués y Varane, claves en el pase del equipo a la final de la Copa del Rey. El Barça fue un juguete en las manos de un conjunto de Mourinho que desquició al Barcelona una vez más en el Camp Nou para privarle de otra final.

Manchester, Manchester, Manchester. Ese nombre es el que resuena en la cabeza de la plantilla del Real Madrid. Pero la exhibición de hoy en el Camp Nou anotando tres goles y reduciendo al extremo todas las cualidades del Barça son motivo de alegría y celebración. La victoria es mérito únicamente de unos jugadores incapaces de ganar al Granada y sufrir ante el Deportivo; el entrenador es un mero elemento mientras se autogestiona el equipo. Es imposible que el conjunto de Mourinho haya perdido sólo un partido de los últimos siete clásicos frente al mejor Barcelona de siempre. No puede ser cierto. Que no, que tiene que haber una cámara oculta. Por eso suenan Laudrup, Ancelotti y Wenger. Ellos poseen la fórmula mágica para frenar a Messi y ganar muchos títulos. Deberían preguntarle a un chaval francés de 19 años.

Tácticamente impoluto, la eliminatoria se puso de cara gracias a un formidable Cristiano. Piqué, desbordado, se quejaba por una pena máxima de manual que transformó el portugués. El central del Barça emuló posteriormente en los saques de esquina a Dwight Howard en la práctica de bloqueos y pantallas al más puro estilo NBA. Mientras Cesc y Jordi Alba pedían justicia por la ausencia de presencia española en los Oscars, Cristiano seguía desquiciando a la defensa blaugrana. El Madrid se perdía en las botas de unos desafortunados Higuaín y Di María en la faceta ofensiva. Sin embargo, el 'fideo', ayudó en las subidas de Alba y permitió que Arbeloa fijara mejor la marca individual sobre Iniesta. Sin noticias de Messi, escoltado por la sombra de un imperial Varane.


Faltaban protagonistas por aparecer en el clásico. La cosecha alemana tuvo su momento en la segunda parte. Cada uno a su manera, en su estilo peculiar. Khedira fue la sombra de un Xavi desdibujado por la situación. Un despeje del alemán se convirtió en una sorprendente asistencia para Di María, cuya debilidad ofensiva fue agraciada con un flojo Puyol en el uno contra uno. Cristiano aprovechó la segunda oportunidad para cerrar la eliminatoria. Todavía quedaba tiempo para un Özil que levitaba por el césped del Camp Nou ante la impotencia de Busquets. De ese mismo córner se elevó a los cielos Varane para certificar su valía como jugador del Real Madrid a todos los efectos. El futuro es tuyo, Raphael.

El análisis del partido refleja una superioridad manfiesta del conjunto de Mourinho. Vuelve a demostrar que una posesión de balón es ineficaz sin verticalidad ni ideas. La importancia de gestionar la posesión aumenta cuando el rival ofrece el mismo patrón de juego, sin la presencia de un delantero centro o la simple utilización de la estrategia para sorprender al contrario. Pero el mensaje debe centrarse en Cristiano Ronaldo, capaz de cambiar la dinámica de un equipo, marcar por seis veces consecutivas en el Camp Nou y liderar al Madrid en busca de su cuarto título en tres temporadas.

Barcelona 1-3 Real Madrid (Jordi Alba/Cristiano Ronaldo (2) y Varane)

Diego López (6); Arbeloa (8), Sergio Ramos (8), Varane (10), Coentrao (7); Xabi Alonso (7), Khedira (8); Di María (7,5), Özil (8), Cristiano Ronaldo (10), Higuaín (5) || Callejón (5), Pepe (5), Essien (-).

Mejor jugador del partido: Cristiano Ronaldo.

31 de enero de 2013

Varane contiene al Barça

Varane celebra el tanto del empate, que deja la eliminatoria abierta para el Camp Nou.

En una entrevista reciente a un medio extranjero, José Mourinho era preguntado por un zaguero francés de 19 años. Su respuesta fue clara: "Solo me bastó ver un vídeo de Varane -que me trajo Zidane- para ficharlo". Raphaël Varane es ya una realidad. Lo veníamos apuntando en esta página desde hace más de un año, pero el clásico que ha jugado esta noche deja cualquier elogio en pequeño. Magistral. El central salvó varias ocasiones de gol blaugranas y marcó el tanto del empate, que permite a los blancos salir vivos del Bernabéu en un partido trepidante. Todo queda para la vuelta.

El mérito de este equipo es enorme. Una barbaridad. Quitarle el balón a un centro del campo formado por Xavi, Busquets, Iniesta y Cesc, es imposible. Pero hay maneras de reducir su capacidad de creación y la de su máxima estrella, Messi. En los últimos seis enfrentamientos entre Madrid-Barça, el conjunto culé sólo ha conseguido el triunfo en una ocasión. Uno de seis. Lo que nos vamos a reír el día que Mourinho haga las maletas. Pero vamos al partido: Mourinho dio entrada a Diego López, confirmando que va a ser su portero para las grandes citas, y a Callejón, en una labor de carácter defensivo para frenar las acometidas de Iniesta y Jordi Alba. Las piezas ya estaban sobre el tablero.

El Madrid fue incisivo en la primera línea de presión. Eso sí, ni mucho menos al nivel mostrado en la vuelta de la Supercopa de España. Un pequeño riesgo que requería la rapidez de la línea de centrales formada por Carvalho y Varane. El portugués estuvo cerca de mandar al traste la eliminatoria en una cesión errónea sobre Diego López; sin embargo, la figura del central francés apareció en la línea de gol cuando Xavi lo tenía todo de cara para marcar. Mientras tanto, el Madrid robaba rápido y dispuso de un par de jugadas en las botas de Benzema y Callejón, que fallaron con todo de cara. Pero la jugada del encuentro que iba a levantar al Bernabéu fue una acción defensiva: un pase en profundidad a Messi fue interceptado por Varane. El central, rapidísimo, le aguantó la carrera a todo un portento físico. Para colmo de la desvergüenza, sacó el balón jugado sin recurrir al despeje fácil. 


El Madrid se podía dar por satisfecho al descanso. Aun así un mal despeje de Callejón en el área dio lugar al gol del Barça. El de Motril también habilitaba la posición de Cesc, que definió ante la salida de Diego López. El portero tuvo una actuación aceptable. En su debe, varias dudas en un par de salidas del área ante Pedro y Dani Alves. En su haber, su seguridad con los pies y la gran parada que le realiza a Jordi Alba en las postrimerías del encuentro.

Mourinnho estaba en la obligación de dar entrada a Modric. Fueron los mejores 'arreones' del Madrid, con un Özil omnipresente en una labor de contención y salida del balón, fundamental para mitigar la presión del Barcelona. Un centro medido del alemán desde el costado derecho, lugar desde donde maniató a Jordi Alba, fue cabeceado con violencia por el protagonista del encuentro, Varane. Lo blancos pudieron llevarse la victoria, pero bien es cierto que el Barça tuvo la sentencia de la eliminatoria en varias oportunidades con el 0-1 en el electrónico. Decidirá el Camp Nou.

Real Madrid 1-1 Barcelona. (Cesc; Varane)

Diego López (6); Essien (7), Carvalho (6), Varane (9,5), Arbeloa (7); Xabi Alonso (8), Khedira (6);  Callejón (5), Özil (9), Cristiano Ronaldo (7), Benzema (5,5) || Modric (6,5), Higuaín (5).

Mejor jugador del partido: Varane

24 de enero de 2013

Traca final

 Benzema dispara a puerta al filo del descanso, en el que sería a la postre el tanto del Madrid.

Mientras el agitprop contra el entrenador del Real Madrid sigue su curso natural, el conjunto dirigido por José Mourinho ya está clasificado para las semifinales de la Copa del Rey. Un hecho anecdótico. La obligación del club siempre es llegar a lo más alto. Pero qué tiempos aquellos en los que Del Bosque (Toledo), Schuster (Real Unión de Irún) y Pellegrini (Alcorcón) nos hacían disfrutar con señorío y modales de la competición copera. Todo un alarde de pérdida de imagen y ridículos ante equipos muy inferiores deportiva y económicamente, pero entonces el vestuario era una piña, las estrellas jugaban siempre y había que tirar hacia delante en la temporada. ¿Les suena?

Tras este breve recordatorio pasamos a analizar el pase. El Valencia mejoró su imagen del domingo -tampoco era muy difícil- y planteó un partido más físico con la presencia de Cissokho en el lateral izquierdo y Víctor Ruiz de pivote defensivo. Aun así, la incomprensible suplencia de Banega dejó un vacío inmenso de fútbol en el área de creación. Ni una jugada de peligro. Cero. Lo único llegaría a balón parado, con la colaboración inestimable de Casillas en dos salidas a lo 'Plácido Domingo'; en la última de ellas, Arbeloa le golpearía fortuitamente la mano. A falta de más pruebas se descarta una posible factura, por lo que el tiempo estimado de baja será mínimo si termina todo en una contusión.

El planning del Madrid era evidente: aprovechar una oportunidad al contragolpe para sentenciar la eliminatoria. Cristiano estuvo cerca al inicio del encuentro. Pero no fue hasta el filo del descanso cuando Xabi Alonso filtró un pase de tiralíneas a Benzema, que el francés definió con sangre fría ante Guaita. Karim tiene esa magia para aparecer en el momento oportuno de la mayoría de eliminatorias del conjunto blanco. Todo parecía sentenciado. Ni la rigurosa expulsión de Coentrao ni el fallo de Adán en el tanto de Tino Costa pusieron en peligro el partido. Lo problemático fue la vara de medir de Pérez Lasa, inmune a la carnicería de los últimos minutos con Banega y Joao Pereira de protagonistas. Pero el más ingenuo fue uno del Madrid. Di María vio la roja directa en una acción incomprensible. 

Lo positivo para los blancos tiene nombre y apellidos: Raphael Varane. Es ya una realidad palpable. Velocidad al corte, impecable juego áereo y magnífica salida de balón. Y sin estridencias, con una facilidad pasmosa. El rival también debe ser una vara de medir. Eso o sería injusto dejar sin nombrar a Raúl Albiol, a un nivel sobresaliente ante su exequipo. Por tanto, el Madrid ya espera al Barça o al Málaga en semifinales con un influjo moral necesario en este carrusel de partidos.

Valencia 1-1 Real Madrid (Benzema; Tino Costa).

Casillas (4); Arbeloa (7), Albiol (8), Varane (9), Coentrao (6); Xabi Alonso (8), Khedira (6); Di María (5), Özil (5), Cristiano Ronaldo (7); Benzema (8) || Adán (4), Nacho (5), Modric (-).

Mejor jugador del partido: Varane.

10 de enero de 2013

El jugador franquicia

Cristiano Ronaldo celebra con sus compañeros su tercer gol del encuentro.

Ayer se escribió un capítulo memorable en el Santiago Bernabéu. Quizá haya sido el punto de inflexión en la etapa de Cristiano en el Real Madrid por varios motivos: el reconocimiento público de los socios, la madurez futbolística del portugués y el ejercicio de capitán de la plantilla tanto dentro como fuera del terreno de juego. "Tengo que pedir que paren ya los pitos. No hay que mirar atrás porque el míster se va a quedar, tenemos mucho que ganar este año y pensamos en la Copa y tenemos la Champions. Ya basta. El mister intenta hacer lo mejor y es un gran profesional. Esos pitos no ayudan a nada", afirmó Cristiano en zona mixta. Como se dice en el lenguaje NBA, Cristiano Ronaldo es el jugador franquicia del Real Madrid. Siempre lo ha sido. No para todos, claro. Cuando estaba 'triste' abogaban por su venta los mismos que niegan la nefasta temporada de Casillas (ayer, notable). Pretenden humanizar el fútbol con el discurso del conciliador Del Bosque, como si hacer un gesto al celebrar un gol 'dañase' la imagen de la entidad. Lo que ha dañado la imagen del Madrid en estos últimos años es ver a un equipo humillado por el Alcorcón y el Real Unión de Irún, no que Mourinho vaya a recoger a su hijo al entrenamiento.

Y hablemos de fútbol. La primera parte del Real Madrid ayer fue de lo más lúcido de esta temporada. Curiosamente, Mourinho le hizo un hueco a Modric en detrimento de Di María. El experimento con el croata y Özil funcionó. Es más, el Madrid dio una sensación táctica inmejorable, con el compromiso de todos los jugadores de prolongar la ayuda en la presión un par de segundos más. Se tradujo en un domino aplastante ante el Celta. Cristiano se encargó de recoger el fruto con un zapatazo de treinta metros, en una posición similar al tanto que marcó ante el Levante. El efecto endiablado de la pelota es inverosimil. Mientras tanto, Modric daba un clínic de fútbol con otro pase magistral que resolvía Cristiano. Y si el linier no hubiera errado de esa manera tan escandalosa, el conjunto blanco se habría marchado al descanso con una renta de 3-0.


Y tras la tormenta llegó la calma. La expulsión de Sergio Ramos y la lesión de Xabi Alonso complicaban la empresa. Cuando peor lo estaba pasando el Madrid apareció una mano salvadora de Casillas, en una gran parada al duro disparo de Augusto. Lo mejor estaba por llegar. La carrera de Cristiano Ronaldo en el minuto ¡87! de partido para llegar a ese balón, es digna de la celebración en honor a Usain Bolt. Qué alarde de potencia. El Bernabéu se rendió a su pies. Y no es para menos. Para terminar la faena dio un pase de manual a un Khedira que, en un rasgo evidente de su progresión como jugador, su presencia en el área rival es sintomática de su rendimiento. Si mejora la faceta de definición quizá estemos ante el famoso 'box to box' tan añorado. Pero el protagonista es Cristiano. El portugués aún no ha dicho su última palabra en esta temporada.

Real Madrid 4-0 Celta de Vigo. (Cristiano Ronaldo x3 y Khedira)

Casillas (8); Essien (6), Ramos (6), Carvalho (7), Arbeloa (6); Xabi Alonso (7), Khedira (7), Modric (8); Özil (7), Cristiano Ronaldo (10), Benzema (5). Varane (6), Higuaín (5), Di María (-)

Mejor jugador del partido: Cristiano Ronaldo

13 de diciembre de 2012

Espiral negativa

Luka Modric, en una acción del partido frente a Borja Oubiña.

Primer encuentro copero importante, que se salda con una derrota 'dulce'. El gol de Cristiano Ronaldo, a falta de cinco minutos para finalizar el encuentro, deja al equipo de Mourinho un margen válido para el partido de vuelta en el Santiago Bernabéu. En un choque marcado por la lluvia y los nuevos percances físicos -Benzema y Varane-, el Celta pudo pescar en río revuelto y sentenciar la eliminatoria gracias a Mario Bermejo y un golazo de Bustos.

Qué fragil es la memoria. Entra dentro de lo normal una derrota en Copa; competición harto olvidada y despreciada por tantos entrenadores, pero este tropiezo es uno más a sumar a la lista de un balance terrorífico del Madrid fuera del Bernabéu esta temporada. Tras observar con una cierta sonrisa irónica el nuevo fracaso de Arsene Wenger y Bielsa es necesario recapacitar sobre los fallos del equipo.

- Di María, ausente en Balaídos. "Hay jugadores que me han decepcionado, pero hablaré con ellos personalmente. Morata está verde, pero tiene ambición. Quiere aprender, equivocarse, pero es mejor Morata que otro que estaba frío y no quería jugar este partido", afirmó Mourinho en la rueda de prensa posterior al encuentro. Siempre dentro del terreno de las conjeturas, me apostaría una cena que esas palabras van dirigidas hacia el extremo argentino. Creo que Mourinho debería probar con un intercambio de posiciones entre Cristiano y Di María durante algún tramo de los partidos. La salida a la pierna buena del 'Fideo' es demasiado previsible, no genera ninguna ventaja.

- La maldición del '9'. "Hoy me he equivocado dejando fuera a Morata", aseguraba Mourinho. El que nunca hace autocrítica, según algunos, reconoció el fallo de la ausencia del canterano blanco. La lesión de Benzema es un nuevo contratiempo que trastoca cualquier plan de continuidad. Además, un fallo de Mourinho fue la colocación de Callejón como delantero centro puro; el extremo de Motril estuvo desaparecido en combate, en una posición que limita mucho sus recursos ofensivos. El otro '9' fue Varane, que se situó en la zona de ataque por unos evidentes problemas físicos. Al parecer todos lo detectamos salvo los comentaristas de Canal +; intrigados posteriormente, tras confimar Arbeloa la lesión de Raphael, por la decisión de colocar a un jugador lesionado cerca del área rival. Era mejor dejarle de cierre o de lateral, evidentemente.

Cristiano solucionó la papeleta al aprovechar un gran pase de un gris Xabi Alonso. El centro del campo del Real Madrid solo funcionó con la entrada de Özil en la segunda mitad. Por parte del Celta, Oubiña, Augusto Fernández y Sergio Álvarez cuajaron un excelente encuentro. El Bernabeú dictará sentencia.

Celta 2 - 1 Real Madrid. (Mario Bermejo y Bustos | Cristiano Ronaldo)

Adan (4); Varane (4), Pepe (4), Carvalho (8), Arbeloa (4); Xabi Alonso (5), Essien (5); Di María (4), Modric (6), Cristiano Ronaldo (8), Benzema (-). Callejón (4), Özil (7), Kaká (5).

Mejor jugador del partido: Augusto Fernández

26 de enero de 2012

De tú a tú


Decía el gran Manuel Jabois hace tiempo -con la crisis interna del Madrid tras perder en Valencia y empatar en Santander- que esos que decían querer "quitarse" de este equipo acabarían por ahí aparcando coches. Y avisaba: el que se mueva del poblado, que no vuelva. Un dicho bastante aplicable a algunos elementos que han seguido a pies juntillas los dictámenes de ciertos medios en los últimos días. Topos por aquí y topos por allá. La realidad es que a este equipo le faltan pequeños detalles, ese último paso que marca la diferencia entre el triunfo y la amarga derrota. Se hablará mucho del planteamiento de la ida, en el cual el Madrid se fue al descanso con victoria por la mínima; hoy, en cambio, perdía por dos goles a cero. Mourinho y el Real Madrid salen reforzados psicológicamente de este partido: la batalla por la Liga y la Copa de Europa sigue su curso.

Voy a intentar diseccionar lo más brevemente posible lo ocurrido, a pesar de la extensión que requiere un partido de estas características, en distintos apartados.

1) Planteamiento. 4-3-3; mismo planteamiento táctico que en la ida. La diferencia radica en la presencia de Özil en esa línea de tres con Xabi y Lass, mientras que Pepe volvía al centro de la zaga. El Madrid tuvo mejor salida del balón con la presencia del alemán y de Arbeloa - vaya expulsión en Málaga - que le permitió no abusar tanto de Casillas. A pesar de ese condicionante me pareció, igual sólo fue una sensación mía, que el Barcelona presionó a un nivel inferior que en el Bernabéu.

2) Pequeños detalles. La pegada, ese gran argumento utilizado por los creadores del fútbol para desmontar cualquier criterio futbolístico del Madrid en los dos últimos años. Pues bien, tal y cómo ocurrió en la Supercopa de España, ese factor volvió a jugar de cara a los de Guardiola. El Barcelona tuvo dos ocasiones en los primeros cuarenta y cinco minutos y ambas fueron para dentro. Higuaín fue titular ante la sorpresa de todos; con más motivo a los veinte segundos de acordarnos de la ausencia de Benzema. Es muy ventajista criticarle eso a Mourinho, sí, pero no hay color. El tremendo disparo de Özil lo repele la cruceta; el misil de Alves, a la escuadra. No words.


 3) Özil y la presión. Decíamos en el partido contra el Athletic que se veían signos de recuperación del futbolista alemán. Dudas despejadas, Mesut. Ha vuelto ese jugador que nos había maravillado a todos con su pausa, toque y una inteligencia divina para entender el fútbol. El plano físico, a pesar de que muchos argumentan que sólo es importante el balón, es fundamental. Prueba de ello es ver el pobre nivel de Xabi Alonso desde el parón invernal. Por no hablar de Marcelo, claro. El Madrid hoy sí se dejo el alma en ello adelantando las líneas. Respecto a Özil hay que comentar esa mejora. Le hemos visto realizar esos cambios de ritmo imprevisibles y creo que Abidal es testigo presencial de ello.
   
4) Fútbol y coraje. La entrada de Benzema fue un soplo de aire fresco. Cuando entra en contacto con el balón sabes que va a pasar algo. Y eso sólo ocurre con los grandes jugadores, claro. El Madrid recuperó la confianza con un pase al espacio de Özil sobre Cristiano; el portugués dribla a Pinto con la mirada y marca a placer. Bueno, todos pensábamos que llegaba el omnipresente Puyol. Y en esas Benzema hace del fútbol una obra arte: sombrero, control; parece que se le queda atrás, pero se la acomoda con el muslo y define como los genios. El Madrid había vuelto.

 Defender con el balón

5) Primeros síntomas. Como bien ilustra la imagen, el Barcelona hubo momentos en los que defendía con los diez jugadores de campo en su propio terreno. Callejón y Cristiano tuvieron la oportunidad de meter miedo hasta la expulsión de Ramos. Pérdidas de tiempo, desaparecen los recogelotas, Piqué interpretando mejor que la actriz de The Artist, etcétera. Sí, el Barcelona es terrenal. Pero tiene un batallón de recursos infinitos para cada situación de partido.

6) Teixeira. El criterio del señor Teixeira Vitienes fue cómico, por no decir palabras mayores. Es increíble que Dani Alves y Sergio Busquets se hayan ido sin ni una sola tarjeta. Alucinante. El canterano del Barcelona volvió a llevarse las manos a la cara, Motta remember, y el trencilla mandó a Ramos a la ducha. En los penaltis en las áreas hubo situaciones similares de contacto, aunque hay unas manos de Abidal y Busquets bastante dudosas. Lass también se pudo ir del campo antes de tiempo. Lo que sí es criticable es el vergonzoso criterio a la hora de añadir tiempo: dejó sacar la falta que fue el origen del segundo gol; mientras que se negó a hacerlo en la que sería la última jugada del partido.

El equipo ya piensa en la Liga. El objetivo es mantener y, si es posible, aumentar la ventaja con respecto al Barcelona. Las hienas vuelven a la sabana tras darse un festín a costa de la imagen de Mourinho. Volverán, no fallan. La unión de este equipo, la directiva y su entrenador es tan fuerte que puede con todas las adversidades.

Barcelona 2 - Real Madrid 2. Cristiano Ronaldo y Benzema; Pedro y Alves.

Casillas (1), Arbeloa (3), Pepe (2), Ramos (2), Coentrao (2), Alonso (1), Lass (1), Kaká (2), Özil (3), Cristiano Ronaldo (3), Higuaín (1), Granero (2), Benzema (3), Callejón (1)

Mejor jugador del partido: Mesut Özil

19 de enero de 2012

La historia interminable


El Madrid vuelve a pagar sus propios errores es una película que ya hemos visionado en varias ocasiones. El planteamiento de Mourinho sería criticable muchísimos días. Hoy no, sin duda. Las bajas de Arbeloa, Khedira y Di María dejaban abierto un abanico de posibilidades que obligaba a poblar el centro del campo y utilizar jugadores menos habituales. Carvalho llevaba tiempo entrenando, aunque su titularidad deja en una situación complicada a Albiol. Varane es demasiado joven para un partido de estas características.

El planteamiento fue idéntico a la ida de las pasadas semifinales de Champions. Aunque quizá, por unos momentos, el Madrid fuera aquel Inter de Milan agazapado con el airbus en el Camp Nou. A pesar de todo lo hablado y la indignación que hay en parte de la afición del Madrid - esa que se va 15 minutos antes de que se terminen los partidos - es preciso matizar muchas cosas.

1) El nivel físico del Madrid, a estas alturas de la temporada, es paupérrimo. No se puede plantear un partido con una línea de presión ofensiva tan atrás. Es un suicidio. Hay equipos que sí saben juntar dos líneas de 5 jugadores, pero no era el momento y el lugar para hacerlo. La baja de Di María, el hombre fundamental en esa faceta, merma cualquier posibilidad de ello. Hay equipos con mil limitaciones futbolísticas. Pero ese defecto lo cubren con sacrificio, gran preparación física y una buena salida del salón. El Madrid carece de las dos últimas.

2) Problemas en la salida del balón. Evidentemente, esto deriva del gran arma del Barcelona de Guardiola: la presión infernal que realizan sus jugadores cuando no tienen la posesión del balón. El despliegue físico es absolutamente descomunal, coordinado y eficaz. También hay cierta complacencia arbitral, sobre todo cuando Busquets corta siempre los contragolpes con una falta táctica. Esa acción casi nunca es sancionada. Y el problema lo tiene el Madrid; se encuentra en una tesitura donde el mejor jugador en esa faceta - Xabi Alonso - no le da tiempo a distribuir con rapidez el balón. No digamos ya Altintop, Ramos o Carvalho. Y si nos centramos en Casillas, apaga y vámonos. Exasperante. El portero recibió pitos del Bernabéu tras el enésimo balón regalado al Barcelona.

3) Errores evitables. Los dos goles del Barcelona son errores blancos. De patio de colegio. El primero es un grave fallo de marcaje de Pepe; mientras que en el segundo, Altintop pierde la referencia de su par. Tampoco vamos a negarle mérito a Messi en el pase, claro.

4) Cristiano Ronaldo. El portugués es un madridista más. El gesto que tuvo en Mallorca, ignoro si por orden de Mourinho, de ayudar en tareas defensivas, ha sido el acicate necesario para su redención. No le salían las cosas en ataque, ni mucho menos, pero la actitud de Cristiano Ronaldo en el partido de hoy es digna del mayor elogio posible. Fue el mejor del Madrid y se pudo ir con un premio mayor si el equipo hubiera tenido más acierto en algún que otro contraataque.

5) El Barcelona y Mourinho. ¿Es posible derrotar a este Barcelona? Claro que sí. El argumento zafio y mezquino que utilizan intoxicadores - los amigos de Menotti- desde Madrid es acusar al portugués de animar a sus jugadores al juego sucio, que hay problemas con el vestuario, y un distanciamiento con la afición. Entiendo que muchos vivían mejor con Pellegrini en las ruedas de prensa y con confidentes en el vestuario, pero eso al aficionado le importa poco. El Barcelona de Guardiola evoluciona cada temporada; no es aquel conjunto batible del año glorioso de Mourinho con el Inter. Recordemos que los italianos ganaron esa eliminatoria con Cambiasso, Motta y Zanetti en el centro del campo. ¿Se puede ganar? Sigue siendo un reto. ¿El único es Mourinho? No lo sé. Lo que sí tengo claro es que Mourinho es el mejor entrenador que puede tener el Real Madrid.

Real Madrid 1 - Barcelona 2. Cristiano Ronaldo; Puyol y Abidal.

Casillas (0), Altintop (1), Carvalho (1), Ramos (1), Coentrao (1), Pepe (1), Lass (1), Xabi Alonso (1), Higuaín (0), Benzema (1), Cristiano Ronaldo (2), Özil (1), Callejón (1), Granero (-)

Mejor jugador del partido: Alexis Sánchez

11 de enero de 2012

Pan para hoy...


Hambre para mañana. Analizamos brevemente el partido de esta noche:

1)  4-3-3. Mourinho volvió a los orígenes del trivote en circunstancias comprometedoras: partido de alto nivel fuera del Bernabéu. Tres piezas que estuvieron muy imprecisas, sin la brillantez de otras ocasiones. La fragilidad de Xabi Alonso y la probable ausencia de Khedira en las próximas semanas auguran un futuro negro a corto plazo. Al tolosarra le cuesta un mundo ponerse a tope tras los parones de la competición.

2) Higuaín y Kaká. Los problemas de estos dos jugadores en el juego en estático son una losa para el equipo. El brasileño es un quiero y no puedo; mientras que el argentino se desmarca bien con espacios, pero sin ellos se pierde. Por no hablar de la facilidad que tienen los defensas para frenarle con sólamente taparle su lado derecho. Esa es la gran diferencia que coloca a Benzema un peldaño por encima: dos salidas, dejando a un lado los recuros técnicos. En velocidad y al contragolpe son únicos, sin duda, pero prescindibles en demás escenarios del juego. 

3) Pepe y Ramos. Oficio, sobriedad, rápidos al corte y buena salida del balón. A este nivel pocos delanteros pueden triunfar un día como hoy. La jaimitada de Arbeloa cambia todos los planes. Una decisión que Mourinho va a sopesar muy detenidamente de cara al probable partido contra el Barcelona.

4) Cristiano Ronaldo. El portugués vive un momento crítico: no le sale nada. Se encuentra perdido en un maremágnum psicológico con el Barcelona a siete días vista. Lo reflejaba muy bien Gistau hace unos días. Cristiano lleva la carga del madridismo dentro de él, ese complejo freudiano que les impide vencer a los azulgranas. Hay que animarle, aplaudirle, estar con él. ¿Pitarle? Se deben buscar alternativas. Y esas, ya que el Bernabéu no está por la labor de hacer nada, recaen en Mourinho. Cambio de posición o nuevo rol en ese partido.

5) Benzema. El francés es el Rey Midas. Sí, todo lo que toca lo convierte en oro. Caballero hizo de Arconada  y el Madrid sentenció el pase a cuartos. Con dudas. Muchísimas dudas.

Málaga 0 - Real Madrid 1; Benzema

Casillas (2), Arbeloa (0), Ramos (2), Pepe (3), Coentrao (3), Alonso (1), Lass (2), Khedira (1), Cristiano Ronaldo (1), Kaká (1), Higuaín (1), Özil (2), Marcelo (2), Benzema (2)

Mejor jugador del partido: Pepe

3 de enero de 2012

Benzema y el miedo escénico


Noche de reencuentros. Héroes y villanos, más la necesidad imperiosa de ver fútbol, hacían del partido de hoy una obligada cita ante el televisor. En el Bernabéu frío, mucho frío, tanto en el ambiente como en la actitud de los jugadores en la primera mitad. Dos jugadas calcadas a la salida de un córner condenaban al Madrid hacia el abismo. Mourinho, en pleno arrebato en el descanso, puso todas la piezas sobre la mesa. Una de ellas es el rey del tablero. Con el mejor nueve del planeta se puede ir hasta el fin del mundo. Sí, ese no es otro que Karim Benzema.

Muchos ya tenían la vista puesta en el más que probable enfrentamiento entre Madrid y Barcelona. Mourinho no, desde luego. La presencia de Alonso, Casillas y Cristiano en el once es la muestra de ello. El Madrid salió plano, sin desborde. Muy plomizo. El reloj de Xabi se quedó parado en 2011 y el Madrid sufrió. Muchísimo. Siempre lo hace cuando el tolosarra no está a su nivel. Mourinho dejó varios recados en rueda de prensa; en uno de ellos advertía de los excesos navideños en algún jugador. No sé quién es el protagonista, sólo indico que Alonso estuvo con dos marchas menos en el motor. Demasiado lento. Y si a eso le añadimos los dos fallos garrafales de Iker en los goles, apaga y vámonos. La bronca en el vestuario debió ser épica.


La entrada de Benzema, Özil y Khedira revolucionó el encuentro. El Málaga tuvo un buen trato del balón, con un espectacular Isco a la cabeza. Van Nistelrooy hizo bien su papel: aguantar la pelota en una zona y esperar la llegada de sus compañeros. Jugar al contragolpe, a sus años, es matarle. Se llevó la ovación del respetable por sus años de blanco. Una afición que, sorprendentemente, animó cuando más lo necesitaba el equipo. Mourinho ha destacado en rueda de prensa el apoyo fundamental del público para lograr la remontada. Un hecho, que debería ser rutina, aplaca a cualquier rival. Los de Pellegrini fueron un juguete en la segunda mitad. La recuperación de esa unión histórica entre el afición y el equipo es clave para los próximos compromisos.

El gol de Khedira, a trancas y barrancas, inició las hostilidades. Benzema ya se había puesto el mono de trabajo. Qué partido. Presencia en todos los flancos del ataque, devoluciones, paredes y desmarques. En definitiva, un sinfín de movimientos que le hacen ser, para un servidor, el mejor nueve del planeta. La afinidad Higuaín - Raúl y Benzema - Zidane, salvando las distancias futbolísticas, es un hecho. El primero es el héroe de la grada, aquel que encarna valores madridistas basados en la lucha, la pillería y el esfuerzo (segundo gol como prueba de ello). Mientras que Benzema es clase y elegancia, unas características que le sitúan más cercano a un mediapunta clásico que a un nueve. Sin embargo, el francés tiene gol. Y mucho. El tanto de la victoria fue un bofetón para esas hienas que sonreían en el descanso, ávidas de sangre y de un golpe moral con Pellegrini como cabeza de turco. 

Que sigan esperando.

Real Madrid 3 - Málaga 2; Khedira, Higuaín y Benzema

Casillas (0); Arbeloa (1), Pepe (2), Albiol (2), Marcelo (3); Alonso (1), Lass (3), Kaká (1), Cristiano Ronaldo (2), Callejón (1), Higuaín (3), Benzema (3), Khedira (3), Özil (2)

Mejor jugador del partido: Benzema

20 de diciembre de 2011

Callejón selección


El Real Madrid se ha clasificado para los octavos de Final de la Copa del Rey, tras derrotar fácilmente en el Bernabeú por 5-1 a la Ponferradina. Algunos apuntes breves:

- Callejón, en estado de gracia. El motrileño se encuentra en un gran momento de forma. Si el respetable (?) habla de debates en torno a la vuelta de Raúl a la selección, Callejón no es para menos. El canterano puede tener un papel parecido al de Pedro en el Barcelona del año pasado.

- Nuri, versión 2.0. El turco - alemán dejó destellos de lo que nos puede deparar en el futuro. Hasta febrero no espero nada de él, aunque la propaganda ya le juzga sin tener en cuenta que viene de seis meses de lesión y varias operaciones de rodilla. El gol, y la gran asistencia en el segundo tanto de Callejón, le animarán a creer más en sus posibilidades.

- Joselu es infinitamente mejor jugador que Álvaro Morata. El canterano, al finalizar el encuentro, habló con Diario digital madridista en zona mixta:


El Madrid pasa las vacaciones como líder de la Liga BBVA, con clasificación de récord en Champions y en octavos de Copa. Por no olvidar que el equipo de baloncesto lidera la Liga Endesa y el Castilla es primero en su grupo de 2ªB.

Real Madrid 5 - Ponferradina 1; Callejón (2), Varane, Sahin y Joselu.

Adán (1), Altintop (2), Pepe (2), Varane (2), Casado (2), Khedira (2), Sahin (2), Granero (1), Callejón (3), Özil (2), Benzema (1), Nacho (1), Joselu (2), Pacheco (-)

Mejor jugador del partido: Callejón

21 de abril de 2011

El premio de la constancia


Lo ha vuelto a hacer. José Mourinho ha llevado al Real Madrid a su primera Copa del Rey desde 1993. Los chicos de Mou han jugado una final memorable, contra un gran equipo, lo que aumenta aún más si cabe el logro conseguido. Cristiano Ronaldo se quedó suspendido en el minuto 102 en el aire para remachar el triunfo del mal. De aquellos que aburren, que no juegan a nada. El equipo que ha perdido el señorío, según los entendidos de este país. Ahí lo tenéis. Esta Copa va por todos los madridistas.

Ayer saltaron 11 gladiadores al campo de Mestalla. 11 hombres apoyados por un afición inquebrantable que gritó y animó en todo momento. Mourinho fue más allá e introdujo otro cambio en su esquema: Cristiano Ronaldo de delantero centro. Probablemente vimos la mejor versión del Madrid en lo que llevamos de temporada, un juego rápido y veloz apoyado por una presión brutal sobre los jugadores generadores de juego del Barcelona. En ese plan volvió a destacar un descomunal Pepe, el cual se quedó sin el premio del gol tras un fulgurante cabezazo que repelió el palo.

El Barsa salió vivo. La presión del Madrid disminuyó y el fútbol combinativo del Barsa empezó a carburar. Tan bueno fue el despliegue táctico blanco que el primer tiro a puerta del Barcelona tuvo lugar en el minuto 50: un disparo de Pedro al lateral de la red. Los jugadores del Madrid denotaban un cansancio evidente, sobre todo un Di María que pedía a gritos el cambio. O eso parecía. Entretanto Casillas sacó una mano crucial a un tiro cruzado de Iniesta. Una parada que merecía un título.

Los jugadores del Madrid ayer se dejaron de amiguismos y chorradas varias. Presionaron al árbitro como hacen Xavi, Piqué y compañía en cada partido; denunciaron las constantes caídas de Busquets y no cedieron un ápice para meter la pierna. El árbitro estuvo horrible a la hora de repartir tarjetas. Es increíble que Busquets y Alvés se fueran del partido sin amonestación. Por cierto, por mucho que le reprochen en el gol, Dani Alves fue el mejor del Barcelona con mucha diferencia. Al igual que Mascherano. Una capacidad física y de resistencia al alcance de muy pocos.


Minuto 102. ¿O hablamos del minuto 45 de aquella final en Glasgow? Marcelo hizo de Solari y Di María de Roberto Carlos. La pared fue perfecta y Di María, que sacó fuerzas de no se sabe donde, puso un centro perfecto al área. Allí apareció Cristiano para cabecear a la red muchos miedos, complejos e injusticias. Ya estaba hecho.

El Real Madrid volvía a su cita con la historia

Barcelona 0 - Real Madrid 1. Cristiano Ronaldo

Casillas (3), Arbeloa (3), Carvalho (3), Ramos (3), Marcelo (3), Alonso (3), Khedira (3), Özil (2), Pepe (3), Di María (3), Cristiano Ronaldo (3), Adebayor (2), Garay (1), Granero (1)

Mejor jugador del partido:  Real Madrid C.F

3 de febrero de 2011

¡A la final!


Objetivo conseguido. Tanto esfuerzo y derroche físico durante el mes de enero ha tenido su recompensa con el pase a la final de la Copa del Rey. El equipo había llegado al límite físico, un condicionante que no ha impedido el triunfo. Quiero pensar que hoy termina una etapa y mañana comienza una nueva, ya que los de Mourinho han dado un bajón importante en su juego. Lucha, casta, honor, y la genialidad de una estrella llamada Mesut Özil.

Hemos sido infinitamente superiores al Sevilla. En los 180 minutos. El planteamiento de Manzano ha sido muy pobre: dándole la iniciativa al Madrid, defendiendo, y dejando pasar el tiempo para obtener un hipotético 0-1 al final del partido. La falta de pegada de Cristiano y Benzema alargaron la agonía sevillista. En cuanto al Madrid sorprendió la ausencia de Marcelo; Mourinho prefiero utilizar de perro de presa a Arbeloa para frenar a un Jesús Navas que no la olió en toda la eliminatoria. El sistema 4-2-3-1 me sigue generando muchas dudas. Personalmente probaría el trivote durante un par de semanas y daría descanso a un Di María que no se tiene en pie.

Expediente X Cristiano. La mejor noticia es que su problema es más psicológico que físico. Es cierto que ha perdido algo de chispa, pero la realidad es que está falto de confianza. No es normal los goles que ha fallado. Al que también le falta el gol es al pobre Benzema, sin embargo cuajó un partido completísimo recibiendo de espaldas y repartiendo juego. Hoy se vio también que el único problema no era la ausencia tan solicitada de Xabi Alonso, por lo que el ansiado trivote se convierte en algo primordial. Yo sigo en mis trece de la importancia de un jugador como Marcelo en este equipo. No hay mejor salida de balón que la que ofrece el brasileño cuando avanza por su banda.

(Foto: El Mundo. es)

El toque de magia lo puso Mesut Özil. Se plantó delante de Javi Varas, lo sentó y marcó a placer.  El pase en profundidad es de un tal Khedira, por si a alguno se le olvida. Algarabía en el Bernabéu y recordatorios al amigo Del Nido. Para redondear la noche salió Adebayor y sentenció el encuentro con una definición de killer de área. El togolés marcó el gol 5.000 del Real Madrid como local, en la 20º victoria consecutiva en casa del equipo.

Pues nada, el Madrid jugará una final 7 años después de aquel palo contra el Zaragoza. 7 años. El dualismo liguero le asegura luchar también por la Supercopa de España contra el Barcelona. El cansancio físico  es evidente, pero la mayor baza de este equipo se llama Mourinho y reside en una fortaleza mental implacable. El Madrid tendrá otro pico de forma en un par de meses, no tengo ninguna duda.


Real Madrid 2 - Sevilla 0; Özil y Adebayor

Casillas (1), Ramos (2), Carvalho (2), Albiol (3), Arbeloa (2), Alonso (2), Khedira (2), Di María (1), Özil (3), Cristiano Ronaldo (1), Benzema (3), Granero (-), Adebayor (2), Lass (-)

Mejor jugador del partido: Mesut Özil