Mascherano comete un claro penalti sobre Cristiano Ronaldo con 1-0 en el electrónico.
Cómo hemos cambiado. Es difícil reconocer la identidad de Madrid y Barça tras la salida de Mourinho y Guardiola/Tito. Diferentes enfoques, cambios tácticos, pero la victoria fue para el conjunto blaugrana. La idea inicial de Ancelotti es criticable. Cambiar las cartas en función de tu rival es una señal de debilidad extrema. Cierto es que Mourinho lo hacía frente a Guardiola en sus primeros enfrentamientos. Sin embargo, este Barcelona es muy, muy diferente. Venía de dos tropiezos consecutivos ante Osasuna y Milan, lo que mermaba su nivel de confianza de cara al encuentro. La entrada de Ramos y Bale, que no había tenido minutos importantes en la temporada, fueron apuestas muy arriesgadas. Más aún cuando tienes en el vestuario a diversos jugadores que prefieren pagar canon a periodistas en detrimento del grupo. Me explico: el Tata Martino ha reconocido en rueda de prensa que le filtraron la titularidad de Pepe y Ramos como posibles mediocentros. Y luego alguno se pregunta muchas cosas.
Vamos con el partido. Hay dos tarjetas amarillas iniciales que condicionan mucho a los dos equipos. La primera, Busquets por el Barça. Ambas son claras, sin duda, pero la que ve Sergio Ramos ante Neymar es evitable por sacar el brazo a pasear. Toda la presión que podría ejercer Ramos sobre Cesc, Iniesta y Messi se queda en nada por una acción infantil. Y si no vas con contundencia en esa línea de creación, estás perdido. Aun así, el Barça sólo llevó peligro en una jugada a la espalda, donde Neymar recibe -Pepe rompe el fuera de juego- y bate a Diego López tras desviar levemente el tiro Carvajal. El Madrid apenas creaba oportunidades; nadie recibía en la posición de diez con criterio. Tampoco se podía salir al contragolpe porque los blancos apenas robaban balones. Tuvo el Madrid el empate en una jugada de Cristiano, de las pocas que recibe de extremo izquierdo en el partido, llega hasta la línea de fondo para que Khedira, viniendo desde atrás, remate ante Valdés. El balón queda muerto en la mano de Adriano. ¿Penalti? Difícil de ver, pero es penalti.
El partido cambia completamente en la segunda mitad. La entrada de Benzema e Illarra dan la vuelta a la dinámica del encuentro; a partir de ese momento, el Madrid pasa a dominar claramente al Barcelona durante un tramos de veinte minutos. El partido que se marca Benzema es un auténtico escándalo. Todas sus acciones son positivas: controles, dejadas, pases al hueco y disparos. Su zapatazo merecía el gol, pero la suerte hoy no estaba de lado el Madrid. En el mejor momento de los blancos, con el Barça agazapado y saliendo al contragolpe, hay un penalti evidente de Mascherano a Cristiano Ronaldo. El argentino es zorro viejo en la acción, pero eso no exime a Undiano de señalar la pena máxima. Los de Ancelotti no aprovecharon esos grandes minutos. Cuando el Barça parecía haber un cogido un poco de aire, una jugada excepcional de Alexis sentencia el choque. Me niego a criticar a Diego y Varane en una acción espléndida. Jesé recortó distancias ya sin tiempo.
Reflexiones claras. En primer lugar, Barça y Madrid son infinitamente inferiores al Bayern de Guardiola. Lograr la Champions es una utopía a estas alturas de la temporada. Otra, la gran mejoría del conjunto blanco con Benzema retrasando su posición y viniendo a recibir más atrás, sin quedarse anclado en una posición donde se desperdicia todo su fútbol. Y la última, el Tata ha cambiado el estilo y los valores de los que tanto se han vanagloriado Xavi y la prensa mediática de Barcelona. Este Barça ha sido vertical y ha jugado al contragolpe. Esta última opción es una herejía para el menottismo. Mientras el Barça de Guardiola dejaba morir el partido con la posesión en su poder, el del Tata ha finiquitado el choque perdiendo tiempo en una esquina. Ligeras diferencias de cómo afrontar un partido.
Barcelona 2-1 Real Madrid (Neymar y Alexis; Jesé)
Diego López (5); Carvajal (6), Pepe (4), Varane (7), Marcelo (5); Ramos (4), Khedira (7), Modric (7,5), Di María (5), Bale (6), Ronaldo (7,5) || Benzema (8), Illarra (7) y Jesé (7)
Mejor jugador del partido: Victor Valdés.

