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14 de octubre de 2012

Grupo Salvaje



Grupo salvaje

Manuel Jabois

Libros del K.O. Madrid. 2012

Para cualquier madridista, la lectura de bolsillo -y nunca mejor dicho- de Manuel Jabois (@manueljabois) es imprescindible. Grupo Salvaje; que bien podría ser  madridismo maquiavélico en plena alusión a la denominada ‘puta banda’: un grupo de mourinhistas hastiados del señorío y la teoría de la imagen.

Sin la voluntad de Irse a Madrid, Jabois recrea las vivencias de un aficionado madridista de Sanxenxo. El concepto de la derrota es sumamente excepcional. ¿Qué siente un chico de 13 años cuando pierde el Real Madrid? Acostumbrado a la victoria, perder un encuentro simboliza que el mundo no tiene sentido -yo creía en Dios porque pensaba que Dios era del Madrid- y que ese día no levantas cabeza.

Tras varias horas sin conciliar el dueño por la derrota del Madrid, el aficionado encuentra siempre un momento para aislarse y recordar tiempos mejores a un clic de Internet o con el sonido de los goles de Hugo Sánchez. La felicidad, un concepto que guarda el madridista con ternura. Una sensación inigualable. Da igual que sea Liga, Copa o el trofeo de la galleta; es el hormigueo en el estómago cada vez que echa a rodar el balón. 

Sí, hoy juega el Real Madrid.

28 de marzo de 2012

Manuel Jabois: "Mourinho le ha devuelto a los aficionados, de una forma dramática, el orgullo de ser madridistas"


Tras los desencadenantes trágicos de la famosa ley de la silencio me he visto en la obligación de llamar a la puerta de otro periodista. Hace varios meses, y con twitter de testigo, comencé a leer las columnas de un periodista gallego de Sanxenxo. Tenía una habilidad para escribir mortífera, con una cultura general delirante y un estilo que enganchaba al lector. Me quedé sorprendido por sus artículos sobre la política española; pensaba seriamente que era un nuevo Gistau. No me equivoqué ni un ápice. Me quedaba la esperanza de que no tuviese idea de escribir sobre el fútbol, para así, por lo menos, aportar algo coherente por mi parte. Tocado y hundido. El personaje que hoy entrevistamos es uno de los referentes intelectuales en el que se sostiene esa versión tan mourinhista, con su origen en el famoso madridismo 'underground' jarrosoniano. Manuel Jabois (Sanxenxo, 1978) es periodista del Diario de Pontevedra, columnista en El Mundo, colaborador de la revista JotDown y ganador del Premio Nacional de Periodismo Julio Camba; entre otras muchas cosas que alargarían esta entrada más que el final del Barcelona - Sevilla.  También es autor de 'Irse a Madrid y otras columnas', libro personal -que os recomiendo- con un estilo en el que el humor y la ironía se mezclan en una serie de historias sobre política, fútbol y mujeres. No está mal el currículum. El próximo mes de abril publica un libro sobre los orígenes de su afición al Real Madrid, y visto lo que viene a continuación habría que ser muy fan de Valdano para no adquirirlo.

Hace unos meses publicaste “Irse a Madrid y otras columnas”. El libro ha recibido bastantes elogios, ¿cómo valoras la experiencia?

Ha sido divertido y me ha sacado muchos complejos, como ese miedo a gustar fuera.  También te hace mejor; inmune al halago y desconfiado, casi en un estado privilegiado de eremita. He recibido palabras sonrojantes, probablemente injustas, y si no las desmiento todas es únicamente por no faltar al respeto.

Utilizas un estilo irónico, desenfadado y muy personal. ¿Instinto del escritor o rasgo personal? 

Utilizo el estilo que me sale porque yo soy irónico, desenfadado, muy personal y bastante sexy, por otra parte.

¿Por qué tienes tanto recelo a venirte a Madrid? 

A mí me interesa que me lean en Madrid, y quien dice Madrid dice en todos los sitios. Donde esté yo es lo de menos. Los que me quieren llevar a Madrid lo hacen con el ánimo únicamente de sacarme por ahí a beber copas y meterle mano a gogós. Nadie me dice: “Vente a Madrid que aquí vas a escribir muy bien”. Porque yo sé que donde mejor se escribe, tradicionalmente, es en la cárcel y en los monasterios, y a ésos no me invitan, de momento.

A raíz de esto: ¿te gustaría trabajar de corresponsal en el extranjero? 

Yo he sido corresponsal de mi pueblo, y nadie es más extranjero que un tío con libreta entre sus propios vecinos. Dicho lo cual, no me gustaría tanto vivir en el extranjero como escribir ciertas cosas fuera. Un cambio en Cuba, por ejemplo, que debe de ser tan emocionante como cubrir una guerra en Suiza.

Algunos redactores, sobre todo en el caso de los blogs, dan bastante importancia a la opinión de sus lectores. En cambio tú afirmas todo lo contrario. ¿Por qué? 

Porque soy una persona muy insegura y no puedo darme el lujo de atender a lo que dicen de mí. Hacerle caso a lo que diga un lector es como pincharte por primera vez: estás jodido, porque es un vicio atender opiniones ajenas. Yo soy periodista y no entiendo esa necesidad de decirle a un periodista constantemente si está haciéndolo bien o mal. Aquí hace uno una entrevista y en lugar de valorar las respuestas del entrevistado se valoran las preguntas del entrevistador. La conversión del periodista en noticia es lo peor que le podía pasar a esta profesión, y a ese proceso siniestro ha ayudado Twitter, que es pasto de muchas vanidades, incluida la mía, que probablemente sea la peor de todas. No hago otra cosa que leer entrevistas a periodistas -interesantes todas, ojo, incluida ésta-, pero son periodistas hablando con periodistas sobre el periodismo. Hay algo ahí que no funciona, como una autopsia perpetua.