9 de febrero de 2014

El compromiso de Gareth Bale

Bale celebra el tanto que inauguró el marcador ante el Villarreal.

Líderes. La estocada del Real Madrid a los colchoneros en la ida de la Copa del Rey fue mucho más importante de lo indicado por el resultado. Un Madrid más sosegado, menos alegre en la presión, se entregó a la calidad de la tripleta ofensiva Bale-Benzema-Jesé para sacar adelante el partido ante un envalentonado Villarreal. Dos acciones marca de la casa del galés encarrilaron el encuentro. La clase de Jesé y la definición de Benzema, el resto. El conjunto de Ancelotti sesteó con el 2-0, cosa que pudo pagar cara. Sin embargo, la sorprendente derrota del Atlético de Madrid en Almería (2-0) otorga un valor doble al triunfo: el Madrid obtiene, a día de hoy, el liderato de la competición por un mejor golaverage. Con la mirada puesta en Sevilla, es momento de repasar el papel de Bale, la calidad de Jesé y la magia de un loco bajito llamado Modric.

Muchos aún mantenemos la esperanza de ver a Gareth Bale galopando por el flanco izquierdo. Con la baja de Cristiano por sanción, albergábamos una ligera esperanza. Pero no. "Bale está cómodo en la derecha y ahí seguirá", apuntaba Carlo hace unos días. Ahí reside su gran compromiso con el club. El galés se adapta a jugar en cualquier posición, sin duda, pero respeta la jerarquía de un Balón de Oro como Ronaldo a pesar del precio de su contratación. Aunque su rendimiento sería más productivo en la banda izquierda, el expreso de Cardiff demostró que es una fuerza de la naturaleza en cualquier zona. Su primera parte ante Jaume Costa fue primorosa. Se aprovechó del fallo de Dorado para definir el primero de forma magistral, picando el balón por encima de Asenjo. En el segundo, asiste a Benzema tras driblar hacia fuera y poner el centro con su pierna 'mala'. Además, estuvo muy bien defendido para evitar diagonales interiores que permitiesen su gran disparo a pierna cambiada. Pero el desgaste se termina notando cuando tienes a dos puñales en cada banda.

La explicación de Ancelotti sobre el dilema de Bale por la derecha aclaró todas las dudas. Y tiene mucho sentido. La presencia de Benzema, un delantero más combinativo que rematador, influye en la posición de Bale y Jesé: "Si tienes un delantero potente es mejor cambiarles para que pongan centros; pero teniendo en cuenta las características de Benzema, para nosotros es mejor que jueguen así, porque ganan tiro y juego interior", concluyó Ancelotti. El Madrid se dejó llevar por los minutos y la ventaja del encuentro. Un golazo de Mario despertó al conjunto blanco de la importancia del partido. Faltaba la salsa canaria. En una jugada que resume la gran importancia de Karim y el papel de Di María al combinar al primer toque, Jesé nos recordó al mejor Romario con ese toque tan especial. Muy de Butragueño. Jesé ha marcado ante el Atlético de Madrid (2º), Barcelona (3º), Athletic (4º), Villarreal (5º) y Valencia (8º).

Modric, en acción (vía @Rafa_NMJ)

Mientras tanto, el 19 del Madrid empezaba a deleitarse con su recital de amagos semanal. El Bernabéu le ha cogido un cariño especial y merecido por su talento. Y a este futbolista nadie le ha dedicado ni una sola portada por su magnífico rendimiento. Fue un fichaje extranjero y de Mourinho, claro. El tiempo pone a cada uno en su sitio. A pesar del nuevo golazo de Giovani (los tres últimos goles a Diego López son impresionantes), un contragolpe mortal de Jesé y Benzema lo finalizaba el francés para sentenciar el choque. La verticalidad del canario parece no tener límites. En el plano negativo, las lesiones de los laterales zurdos y los problemas de Illarra en la circulación; en el lado positivo, el nivel espectacular de los centrales y la adaptación-efectividad de Bale tras salir de lesión.

Real Madrid 4-2 Villarreal (Bale, Benzema (2) y Jesé; Mario y Giovani)

Diego López (5); Carvajal (6,5), Pepe (8), Sergio Ramos (7), Marcelo (s.c); Illarramendi (6), Modric (8), Di María (7); Bale (9), Benzema (8,5), Jesé (8,5) || Coentrao (s.c), Arbeloa (5), Xabi Alonso (6)

Mejor jugador del partido: Bale.

6 de febrero de 2014

El Madrid siempre vuelve

Di María y Jesé, dos de los grandes protagonistas del derbi copero en el Bernabéu.

En el barco de Ancelotti ya no se venden billetes. Cómo hemos cambiado, que diría Presuntos implicados. En la previa del partido conversaba con madridistas. La tónica general era la misma: este Madrid no juega a nada. Ante mi respuesta sobre cuál era la propuesta futbolística de Simeone, el silencio se hacía notar en los aledaños del Bernabéu. Y ojo: este Atlético de Madrid lucha con un presupuesto netamente inferior, menos recursos y un gran empaque. Pero cuando elevas el elogio por encima muchas veces de tus posibilidades, la caída es dura. El Madrid ha aceptado el pulso de Simeone; ha bajado el barro, le ha ganado la pelea y se ha pavoneado en el último tramo del partido tocando el balón. Cada pelota era la última; cada choque, un nuevo partido; cada minuto, una oportunidad para aumentar la distancia en el marcador; cada injusticia arbitral, presión para Clos Gómez. Un cambio de actitud e intensidad a la vieja usanza. Y con fútbol, mucho fútbol. Eliminatoria casi sentenciada.

Antes de comenzar el encuentro, se guardó un minuto de silencio en memoria de Luis Aragonés. Máximo respeto del público madridista. Siempre ha habido clases. En lo deportivo, Bale era finalmente baja por no llegar al 100%. Totalmente comprensible: un partido ante Simeone requiere del 200%. Y más ante la ausencia de Cristiano por sanción en Liga. Ancelotti apostó de nuevo por un 4-3-3 con la incógnita de Di María en el aire tras el empate en Bilbao. Para afianzar su propuesta y minimizar los errores defensivos, alineó a Arbeloa y Coentrao en los laterales. Dos futbolistas extremadamente infravalorados por público y prensa. El partido cumplió el guion esperado. Del plano 4-4-2 del Madrid en Liga, sin Xabi ni Modric, te puede valer; hoy, no. El plan de Simeone era aprovechar fallos del Madrid en la entrega, priorizar las jugadas de estrategia y defender con dos/tres ayudas cada internada del conjunto blanco por la banda. La empresa para el Madrid no era fácil, ya que siempre había diez jugadores atléticos por detrás del balón.

La segunda jugada y los disparos lejanos aparecían en el horizonte como solución al cerrojazo. El gol de Pepe, con la ayuda del defensa, abría la lata. Con el marcador a favor empezaba el show de Modric. Complicado arrebatarle el balón en la conducción, difícil en el desplazamiento; misión imposible cuando realiza un par de amagos. Tampoco aparecía en los partidos grandes, decían. En el otro lado del barro, mientras Diego Costa ensayaba el curso de teatro para su encuentro con Del Bosque (veremos cómo enfoca el establishment la ética del seleccionador), Pepe salió ganador del duelo. Inconmensurable. El Madrid tenía el partido en el sitio exacto. Mientras tanto, Di María cuajaba su mejor partido como interior desde la Liga de Mourinho -goleada en el Sánchez Pizjuán mediante- para dar un claro argumento a Ancelotti en su apuesta por el argentino. Su asistencia a Jesé en el segundo gol justifica cualquier desencuentro previo. En ese tanto, Courtois fue humano por primera vez.

El Madrid se gustaba, robaba con facilidad, tocaba en largo y en corto. Los 'olés' del Bernabéu eran un puñal para Simeone, que apremiaba desde la banda al árbitro por cualquier acción polémica. Clos Gómez le perdonó la expulsión. No tuvo tanto tacto con Mourinho en la final de la pasada Copa. Sin embargo, el tiempo apremiaba para los blancos: querían sangre. El disparo de Di María encontró la tan abnegada suerte de la última final. Fiesta en el Bernabéu. El mejor Madrid del año, ése que era incapaz de hacer frente a un gran rival, aquel incapaz de jugar a algo cercano al balompié, demostró la capacidad futbolística que atesora ante un dignísimo rival. Mención aparte para el partido de Modric, Ramos, Pepe, Xabi y Di María. No hizo falta ni un explosivo Cristiano para encarrilar el pase a la final de Copa.

Real Madrid 3-0 Atlético de Madrid (Pepe, Jesé y Di María)

Casillas (6,5); Arbeloa (6), Pepe (9), Ramos (9), Coentrao (8); Xabi Alonso (8,5), Modric (9), Di María (9); Jesé (8), Benzema (6), Cristiano Ronaldo (6) || Illarra (6), Morata (5), Isco (5)

Mejor jugador del partido: Di María.

3 de febrero de 2014

Oportunidad perdida de dar un golpe en la mesa

Jesé, autor del gol del Madrid en Bilbao, reconoce el mérito de Cristiano Ronaldo en la jugada.

El Madrid se marcha de Bilbao con un sabor agridulce. Por un lado, el golazo de Ibai y la deficiente actuación arbitral de Ayza Gámez; por el otro, el conjunto de Ancelotti se coloca a la altura del Barcelona tras puntuar en un campo donde los de Martino perdieron su primer partido de la temporada. Aunque la sensación es ver el vaso medio vacío. El despliegue físico del Athletic se asemeja bastante al realizado por el equipo de Simeone en el Bernabéu, pero con el condicionante de presionar la salida de balón del Madrid desde el pase de Diego López a los centrales. Impresionante. Una primera parte en la que Xabi Alonso y Modric fueron superados por Iturraspe -copia exacta de Busquets- y un prodigioso Ander Herrera. El tanto de Jesé refrendó la superioridad del Madrid en la segunda parte. Sin embargo, un tanto de fortuna de Ibai -tras un despeje de Ramos- dejó las tablas. El Madrid se conformó con el punto tras la expulsión de Cristiano.

La jornada se presentaba con la posibilidad real de perder puntos ante el Barcelona. El conjunto blaugrana jugaba en casa ante un Valencia en plena descomposición por la grave situación económica del equipo ché. Sorprendentemente, un partidazo de Parejo y Feghouli dio el triunfo más inesperado de los últimos años. Era una ocasión clave para el Madrid de distanciar al Barcelona. Pero la empresa no era nada fácil: sólo el Atlético de Madrid había conseguido desvirgar San Mamés. Y lo hizo con el equipo bilbaíno volcado para remontar una eliminatoria perdida. Las similitudes respecto al Athletic-Barça fueron evidentes. La presión local sobre la salida del balón madridista fue una constante durante toda la primera mitad. Dobles y triples ayudas, coberturas de Iturraspe, Rico y Herrera, ante un Madrid que apenas podía enlazar dos pases con sentido. Aduriz dispuso de la única ocasión del Ahletic en la primera mitad. Respecto al Madrid, acciones individuales de Jesé y Benzema sin llegar a buen puerto. De Marcos y Gurpegui defendieron muy bien cualquier acometida de Cristiano, aunque con la complicidad del árbitro en varias acciones.

El guion cambió en la segunda parte. El paso atrás del conjunto de Valverde lo aprovechó el Madrid para tocar con mayor rapidez y precisión. Modric y Benzema tuvieron en sus botas las mejores ocasiones para los blancos. De un robo de Di María surgió la jugada del gol; Benzema dibujó un pase al espacio a Cristiano, que, con una gran visión de juego, asistió a un oportuno Jesé en el área. Toque sutil para evitar la estirada de Iraizoz. Parecía todo controlado. Sin embargo, en una falta lateral lejana llegó el gol del empate: un latigazo de Ibai imparable para cualquier portero. Sergio Ramos despejó con poca contundencia en dos acciones ante el goleador del Athletic; y en la última, Diego López evitó la victoria local con una gran intervención. La expulsión de Cristiano Ronaldo, en una actuación de Gurpegui digna de los Oscars, corroboró el nefasto arbitraje de Ayza Gámez. Además, dejó sin sancionar varias jugadas de tarjeta clara a Ander, no señaló falta sobre Benzema en la jugada previa a la expulsión y, para completar el círculo, pitó el final del encuentro antes de tiempo, cuando el Madrid se disponía a colgar el balón al área. Un despropósito.

Ancelotti se equivoca al cambiar a Jesé por la simple razón de que era el jugador más desequilibrante y rápido que le que quedaba al Madrid sobre el césped. Si el Cómite de Competición considera grave la acción Cristiano, por lo que sería sancionado de 2 a 4 partidos, no podría jugar en Copa ante el Atlético de Madrid. Pero lo normal es la aplicación de un partido de sanción, por lo que sólo se perdería el encuentro de Liga ante el Villarreal. Y el miércoles visita el Bernabéu Clos Gómez. Sí, sí, el mismo trencilla que expulsó a Ronaldo y Mourinho en la final de Copa. Un encuentro en el que los colchoneros, líderes en solitario de Liga, contarán con las bajas importantes de Filipe Luis y Villa. El Madrid necesita convencer ante su público tras la desazón producida en el partido liguero ante el equipo de Simeone.

Athletic de Bilbao 1-1 Real Madrid (Ibai; Jesé)

Diego López (7); Carvajal (6), Pepe (7), Sergio Ramos (5), Marcelo (4); Xabi Alonso (5), Modric (4), Di María (6); Jesé (7), Benzema (5), Cristiano Ronaldo (6) || Illarra (5), Morata (5), Varane (s.c)

Mejor jugador del partido: Ander Herrera